El maldito remordimiento de que conozcas a otro sin siquiera conocer mi persona me mata, el sólo hecho de pensar de que alguna vez fueras a besas labios ajenos a los míos me desespera, imagino tu cuerpo envuelto en brazos talvez más poderosos a los que yo te podría dar. ¿Qué será? ¿Será que siempre haz sido ciega a mis sueños, sorda a mis plegarias y muda a mis deseos? Tendría que tener el valor de tenerte en frente de mí, poderte exponer el sentimiento a tus ojos. Quisiera solamente que te dieras el tiempo de verme como el hombre que te quiere, que te implora y desea.
Cursimente te puedo decir que te tengo cerca pero a la vez lejos, te alcanzan a apreciar mis ojos pero de tu corazón ni pensar. En tus oídos podrás escuchar el murmurar de mí querer, pero mi boca jamás querrás besar.
Que te hace bella, que te hace pura, que te hace que yo no pueda sacarte. Que necesito, que debería pedir, que debería soñar cuando lo único que deseo es tus manos sentir. Mírame, sólo mírame. Mírame el alma y sabrás que no miento y que lo que digo y siento es totalmente cierto. Dame el tiempo, tan sólo segundos para apreciarte y acariciarte, inspirarte para llegar a besarte. Dame los segundos que necesito para poder tenerte, dame un poco de atención.
Veme como alguien para ti, veme como la persona que quiere y querrá darte todo. Si es necesario me esposaré a tus pesares junto de tus males, transformaremos juntos lo indeseable a los deseable.
Sólo veme, sólo veme y dime que me entiendes.