martes, mayo 29, 2007

¿Será que faltas tú?


Estoy postrado en una silla esperando llegar alguna clase de inspiración. Trato de recordar emociones, escucho canciones, miro las flores que adornan el entorno pero nada sucede, el milagro aún no aparece. ¿Será que faltas tú?


Camino a paso lento sin descansar, sin un vaso de agua tomar. Observo los cambios de la urbanización, escucho el reventar de las olas a mis espaldas. Fotografío el cuadro del presente para ver en detalle mi existencia. Miro con cautela, pero nada. ¿Será que faltas tú?


Las hojas en blanco que llené con tinta no tienen sentido, los murales que pinté ni la semilla que planté. Entre más cosas que realice no dan mérito para que el día termine, para que el reloj avance. Segundos similares a minutos, y ellos a las horas. El día no parece terminar. ¿Será que faltas tú?


Me acuesto pensando en la mala jornada de mi vivencia. Cierro los ojos y le pido a Dios cambiar las cosas. La radio a pilas me dice que aún no es tiempo para dormir, es tiempo para llorar en silencio, para cantarle al viento. Para seguir imaginando tu rostro, para recordar el aroma de tu cabello, el aliento de tu boca y la frialdad de tus manos. Y así pasa la noche, son casi las cuatro de la madrugada y mis parpados no cierran. ¿Será que faltas tú?


¿Será que para dormir y descansar en paz necesite tu despedida, o simplemente será que faltas tú?







miércoles, mayo 02, 2007

Date el tiempo para conocer

El maldito remordimiento de que conozcas a otro sin siquiera conocer mi persona me mata, el sólo hecho de pensar de que alguna vez fueras a besas labios ajenos a los míos me desespera, imagino tu cuerpo envuelto en brazos talvez más poderosos a los que yo te podría dar.

¿Qué será? ¿Será que siempre haz sido ciega a mis sueños, sorda a mis plegarias y muda a mis deseos? Tendría que tener el valor de tenerte en frente de mí, poderte exponer el sentimiento a tus ojos. Quisiera solamente que te dieras el tiempo de verme como el hombre que te quiere, que te implora y desea.

Cursimente te puedo decir que te tengo cerca pero a la vez lejos, te alcanzan a apreciar mis ojos pero de tu corazón ni pensar. En tus oídos podrás escuchar el murmurar de mí querer, pero mi boca jamás querrás besar.

Que te hace bella, que te hace pura, que te hace que yo no pueda sacarte. Que necesito, que debería pedir, que debería soñar cuando lo único que deseo es tus manos sentir. Mírame, sólo mírame. Mírame el alma y sabrás que no miento y que lo que digo y siento es totalmente cierto. Dame el tiempo, tan sólo segundos para apreciarte y acariciarte, inspirarte para llegar a besarte. Dame los segundos que necesito para poder tenerte, dame un poco de atención.

Veme como alguien para ti, veme como la persona que quiere y querrá darte todo. Si es necesario me esposaré a tus pesares junto de tus males, transformaremos juntos lo indeseable a los deseable.

Sólo veme, sólo veme y dime que me entiendes.

Sueños (Jornada de amantes)

Sueño con encontrarte porque no se como buscarte y si así lo fuera, no sabría donde. Sólo espero que llegues a mí, sólo espero que seas tal y como te sueño. Una mujer que decirme que me quiere cada día porque yo lo sentiré. Una mujer única, inteligente y deseosa de mí.

Quiero ser dueño de esa mujer que cuenta chistes sobre ella misma y se burla de sus propios defectos. Como me gustaría poseer ese cuerpo dócil pero a la vez resistente a mis golpes de habladurías. Con una piel tostada y un castaño que brille con el sol en tu cabeza. Quiero que seas capaz de excitar mi corazón al soltar tu cabello, levantar tu rostro y decir “te poseo”.

Compraré un anillo esperando el día que me digas que te quieres casar con mi vida. Ver el potencial de tu carácter al decirme que de tu piel no saldré jamás. Que camines sola mi casa, toques ese timbre y que mi madre te atienda. Presentarte como mi pareja sería un orgullo, tan así, que mi cuarto será tuyo.


Ver videos musicales en televisión ya lo tendríamos planeado. Si me cantaras al oído, se iría todo lo que me dejó la enfermedad de niñez. No tan sólo tendrías que susurrarme, por que no gritarme creyendo que estás sola en el salón, volviéndote loca traspasando amor.